Este es Emiliano, mi hermano menor. Cuando era pequeño le daba miedo la oscuridad, se le llenaba la vocecita de lágrimas y decía: "lush lush", a la hora de dormir. Para combatir el temor le enseñé a ponerse audífonos y escuchar a Queen para que le llegara la luz por los oídos. Elena, la hermana mayor, y yo repetíamos la operación cuando por las mañanas se convertía en el demonio de tazmania y no quería entrar a bañarse, lo sentábamos en el sillón junto a la ventana, le colocábamos los audífonos y al ritmo de it's only rock n' roll but I like it le quitábamos la pijama, se quedaba quietecito, inmóvil al ritmo de las piedras rodantes.
Después papá se mudó a una casa con un jardín más grande y dejó que tuviera tres o cuatro gatitos. Milianito los lanzaba al cielo y gritaba "gaticooooos" y reía mientras los mininos volaban y caían en sus cuatro patas. Los ama, desde entonces no vive sin una presencia felina.
En esta foto, que es un autorretrato, aparece al borde de los veinte años y acompañado de su actual gatino. Jamás me he atrevido a preguntarle por qué lo nombró Mito.

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