NonSense
mayo 26, 2013
mayo 20, 2013
some issues
Los hilos de la
marioneta que fabricó mi padre
nacido en la costa
que el mar rasguña
cuando sube la marea
Los hilos de la
marioneta enredados en los dedos de mi padre
sus dedos salpicados
de blanco de españa
que cubre la madera
para impregnarle su
color piel
Todo puede tener
vida en las manos
que reciben en un
soplido las palabras
guardadas en la boca
dibujada por mi
padre sobre la madera
La madera del tronco
donde se columpió
mi padre hijo del
mar
formó una marioneta
silenciosa como la madrugada
Todo puede tener
vida en las manos
la arena húmeda en
la playa puede ser una casa de cangrejos
que forman las manos
con los hilos enredados
que
conectan a la marioneta con mi padre
La marioneta nieta
del mar
El color del mar
igual al alma de la marioneta
que forjó mi padre
con sus manos
entre sus dedos
hilos de arena.
julio 12, 2012
El color del calor
No me explico que en un día gris pueda hacer tanto calor. Es como si el viento y la lluvia se hubieran ido para siempre y un vengativo Sol invisible reinara sobre el planeta muerto de sed.
Me dicen en la aldea: "Hay calor amarillo y calor verde. El de ahora es calor rojo. No, el infierno no ha ascendido a la superficie. Es que a causa del progreso la Tierra desciende al orbe subterráneo en donde sólo existe fuego oscuro. Poco a poco bajamos sin darnos cuenta hasta el centro en llamas. Nos fundiremos con la hoguera en que empezó este error ya irreparable".
José Emilio Pacheco, La edad de las tinieblas
junio 29, 2012
LP para Prisma
Cantar
Tomó un puñado de pájaros y los insertó vivos en su garganta. Hoy los hace volar, invisibles, cuando vibran mientras ella estira sus brazos.
Muchas palabras dichas a lo largo del camino
quise decirlas todas mientras reinábamos
pero las costas del amor fueron azotadas por las olas
y cuando desaparecieron
desee haber podido ahorrar tiempo
la pequeña chispa de una flama
otro corazón que late lejos
pienso que perdí tu escencia después de la lluvia,
te encontraré cuando nuestros senderos se crucen por las minas de oro
a dónde irás
¿a dónde?
te puedo decir que, sí,
en el cielo de algún-día veremos el mismo sol alzarse
donde sea que vayas
lejos como Tokio
puedo decir que yo te veré otra vez
te veré otra vez
te veré otra vez
sufriendo una deuda jamás pagada
caballos rompen, caen al abrir sus piernas
respirando la mitad de aire desde que te fuiste
pero mientras nuestra sangre permanezca tibia
mantendré los fuegos del hogar.
Mi amor nunca se irá,
estará cerca algún día,
mi amor nunca se irá...
te veré otra vez.
Tomó un puñado de pájaros y los insertó vivos en su garganta. Hoy los hace volar, invisibles, cuando vibran mientras ella estira sus brazos.
Amanecer en Tokio
Muchas palabras dichas a lo largo del camino
quise decirlas todas mientras reinábamos
pero las costas del amor fueron azotadas por las olas
y cuando desaparecieron
desee haber podido ahorrar tiempo
la pequeña chispa de una flama
otro corazón que late lejos
pienso que perdí tu escencia después de la lluvia,
te encontraré cuando nuestros senderos se crucen por las minas de oro
a dónde irás
¿a dónde?
te puedo decir que, sí,
en el cielo de algún-día veremos el mismo sol alzarse
donde sea que vayas
lejos como Tokio
puedo decir que yo te veré otra vez
te veré otra vez
te veré otra vez
sufriendo una deuda jamás pagada
caballos rompen, caen al abrir sus piernas
respirando la mitad de aire desde que te fuiste
pero mientras nuestra sangre permanezca tibia
mantendré los fuegos del hogar.
Mi amor nunca se irá,
estará cerca algún día,
mi amor nunca se irá...
te veré otra vez.
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